jueves, octubre 29, 2026

Cómo aprender a gestionar los fracasos para alcanzar los sueños: El sueño americano en Prime

Hace un tiempo os hablé de una película que me había encantado, porque hablaba del fracaso. Un tema del que no es la primera vez que os he hablado, que hay muchas veces que salen mal las cosas. Aprender a gestionar los fracasos es fundamental. Cómo los superes y lo qué hagas después de cada uno de ellos marca quién eres y quién vas a ser. Todos los días fracasamos de alguna manera. Desde mini fracasos en forma de olvidos, o tareas mundanas como derramar el café, hasta grandes fracasos en forma de expectativas no cumplidas o proyectos que no salen. Cómo gestiones esas mini derrotas, marcará como gestionas las grandes.
De eso hablo mucho con mis hijas, y estos días he tenido la oportunidad de ver una película, que os más que recomiendo, "El Sueño Americano" que habla de eso mismo. De todos los fracasos que hay que acumular hasta lograr el éxito. No conozco a nadie que le haya ido bien la vida sin tener su buena ración de fracasos acumulados y gestionados. Hay que perder muchos partidos para que algún día se pueda ganar un campeonato. Se deben perder muchos puntos, para aprender a ganarlos.
El mundo del deporte es una buena representación del éxito y la gestión del fracaso, y por eso con mis hijas hablo mucho de ello. Les cuento mis fracasos, mis caídas, mis derrotas personales, como cuando compilé algunas de las más relevantes en mi historia dentro del discurso que di a los egresados de la Universidad Carlos III.

Si sólo ves el final de la historia, es decir, la parte del éxito y el glamour de la alfombra roja, el podium o el sitio privilegiado en el palco, pero no ves el camino de fracasos, nunca podrás salir de la "fantasía" del éxito fácil, sin esfuerzo, con suerte, o regalado. No hay mayor mentira que la que uno se cuenta a sí mismo, ni barrera más insalvable que decirse a uno mismo "yo no puedo" y ponerse un techo de cristal.
La película, que so confieso que me hizo llorar al final, me recordó a muchos momentos de mi vida. A cuando con Rodol nos metimos para montar Informática 64 en el primer piso que pudimos alquilar, pintando las paredes con restos de pintura que tenía de chapuzas que había hecho yo de pintor. Así, cada habitación tocó de un color y una de ells fue de color rosa. Era lo que nos podíamos permitir.

En el "El Sueño Americano" - que no os quiero hacer spoiler -, un par de apasionados por el basket tienen el sueño de llevar a los mejores jugadores franceses a la NBA. Saben mucho de basket, y luchan por hacerlo realidad, sufriendo por el camino muchos de los fracasos que seguro que vosotros habéis tenido alguna vez. Falta de apoyos, decepciones por traiciones en el mudo de los negocios, y poner hasta el último Euro en pro de hacer de su pasión un trabajo.

Los protagonistas de la película son un tendero de un videoclub y un limpiador del aeropuerto de Orly en Francia con mucha pasión por el baloncesto. En nuestro caso, cuando decidimos montar Informática 64 yo había trabajado toda mi vida de pintor, barnizador, albañil y profesor particular. Rodol, de cosas similares, y no teníamos ni contactos, ni enchufes, ni padrinos. Nuestros contactos fueron los anuncios de los periódicos de empresas a los que yo personalmente llamaba haciendo venta fría los viernes para buscar reuniones para poder conseguir trabajo. La de veces que me rechazaron, colgaron el teléfono o se pusieron bordes conmigo. Pero... era sólo un punto más.

Hoy en día, habiendo logrado mucho más de lo que soñé en aquellos años, no se me olvida nunca de donde vengo, y junto con mis cómics, guardo el cartel de Informática 64, que un día os publiqué en mi Instagram.


Me ha tocado de la película otro aspecto que los protagonistas tenían que sufrir, que era la falta de conocimiento de la lengua inglesa. ¿Cómo vas a llevar a un jugador a la NBA si no hablas inglés? En mi caso, como habéis podido vivir en primera persona, cuando quise ir a "mi NBA personal" que eran DefCON y BlackHat, tuve que lidiar con el mismo problema. Con 33 años tuve que comenzar a aprender inglés. En su caso con una profesora "muy especial" como veréis en la película.

Las primeras conferencias las hice de memoria, mientras aprendía inglés con unos profesores "muy especiales", viendo series para jóvenes como Wonder Woman, Robocop o SuperBoy, sin subtítulos que eso es muy importante. Leyendo libros de Spiderman o Star Wars para jóvenes, y escuchando toda la música que pude en inglés. Aún sigo con esa disciplina para seguir aprendiendo...

En el "El Sueño Americano" sacan otra parte fundamental de su viaje, que son los compañeros. Por supuesto, yo he tenido la suerte de tener a mi compañero, que siempre ha estado ahí cuando nos ha ido mal. Algunas veces era yo el que tenía que buscar las soluciones, otras era él el que decía: "No te preocupes, yo puedo ocuparme de esto. Lo podemos hacer." Hoy, más de 35 años después de que nos conociéramos, creo que estar juntos en lo malo, nos hizo llegar a donde llegamos. Y saber que, como los protagonistas de "El sueño americano", aunque estuviéramos lejos, podíamos apoyarnos el uno en el otro, fue importantísimo. Y lo vivimos con muchos amigos que nos acompañaron en el proceso.

Figura 5: Nosotros teníamos el SOCtano con el rellano de las escalaras
desde donde hablaba a mis compañeros. Ellos tenían una trastienda,

No os quiero contar más detalles de la película, porque creo que merece la pena que te sorprenda cuando la veas, que la tienes ahora en AMAZON PRIME -, pero algo que hacen los protagonistas me hacía recordar mis inicios. Por supuesto, la mentalidad de buscar una solución a cada problema y no un problema para cada solución - huye de esa gente en tu vida -, y de hacerlo sabiendo que siempre hay una forma, aunque pueda ser una locura. Si parece que no hay solución es que es el momento de ser creativo, porque siempre hay algo que se puede intentar, aunque volvamos a fracasar. 
No os quiero contar mucho, pero sí me gustaría recalcar el título del artículo. Hay que aprender a gestionar los fracasos, porque eso es lo que marcará si vas a tener éxito en tus proyectos. Por supuesto, para gestionar los fracasos vas a tener que trabajar mucho - mucho más que los demás tal vez -, vas a tener que gestionar emociones, vas a tener que buscar apoyos, vas a tener que ser perseverante, vas a tener que aprender a adaptarte, vas a tener que enfrentarte a cosas que no imaginabas antes. Pero si aprendes a gestionar esos fracasos... en algún momento, estarás más que preparado para que llegue tu objetivo.

Si eres de los que lucha por sus sueños, no te pierdas "El Sueño Americano", es una película educativa y emotiva, que te cuenta lo duro que es triunfar y tener éxito. Para verla con tus hijos, si eres como yo de los que está todo el día intentando que se formen para gestionar los problemas en la vida.

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)  

miércoles, octubre 28, 2026

Shadow AI: Los datos de tu empresa que tus empleados enviaron a Servicios IA sin que tú lo supieras.

Hace unas semanas os hablé de en el artículo de "La Inteligencia Artificial está multiplicando los parches de seguridad ... ¿quién los va a instalar en tu PYME?" que el verdadero problema de la Inteligencia Artificial para una PYME no es el APT con el exploit sofisticado que les tumba, sino la gestión del volumen de parches que hay que instalar, y que no tiene a un responsable para ello.  Hoy quiero hablaros de otro problema igual de poco glamuroso y mucho más cercano, porque no viene de fuera. Ya está dentro de la empresa. Se llama la IA en la Sombra, o Shadow AI.

Esto no es más que la versión actual del Shadow IT, pero llevada al mundo de la IA, donde nos encontramos con herramientas de Inteligencia Artificial que los empleados usan por su cuenta, sin que nadie las haya revisado ni autorizado. De eso habla hace poco Catalin en su artículo "Inteligencia Artificial en las empresas: Tres formas de uso. Tres niveles de control del riesgo." donde explicaba los peligros de las diferentes formas de utilizar la IA en la empresa.
Un Asistente IA de chat con la cuenta personal, una extensión del navegador que resume lo que aparece en pantalla, un asistente de notas conectado al calendario que entra sólo en todas las reuniones. Nadie lo hace con mala fe, lo hacen para trabajar mejor. Pero para dar una respuesta útil, una IA necesita contexto, así que recibe contratos, hojas de clientes, informes internos o conversaciones completas. Datos privados de la empresa.


Y el problema ya se puede medir. Según el informe de "Cost of a Data Breach Report 2026" de IBM, el porcentaje de incidentes de seguridad con Shadow AI pasó del 20% al 43% en un año, y esos incidentes costaron de media 5,39 Millones de USD. Aun así, el 68% de las organizaciones que sufrieron una brecha NO tenía gobierno de la IA para gestionarla ni para detectar su uso no autorizado.

El consejo que no funciona

La recomendación de todas las guías es «no subas información sensible», y casi nadie la cumple, con razón. Si quieres que una IA revise un contrato y le quitas las partes, los importes y las fechas, el análisis ya no sirve. Y nadie va a pasarse una hora tachando datos antes de cada consulta. Lo que ocurre es que la gente sube el documento entero y no lo dice. La pregunta útil no es qué información subes. Es dónde la subes.

Subir no es entrenar, y al RGPD le da igual

Cuando adjuntas un documento a un Asistente de IA en la nube, sale de tu equipo y se procesa en los servidores de un tercero, tanto en la versión gratuita como en la de pago. Lo que cambia entre planes es lo que pasa después: si pueden entrenar con tus datos, cuánto tiempo los guardan y si puedes auditarlos o borrarlos. Por eso «no entrena con tus datos» no significa «tus datos no salen de la empresa».


Y al Reglamento General de Protección de Datos tampoco le importa si entrenan. Le importa que un dato personal ha salido de tu organización hacia un tercero que pasa a ser encargado del tratamiento, y eso exige un contrato firmado (artículo 28). Con una cuenta personal ese contrato no existe: el proveedor ni siquiera sabe que tu empresa existe.

Prohibir no funciona

La reacción habitual es vetar la IA. En la práctica, la gente sigue usándola desde el móvil o desde casa, y la empresa deja de ver lo que pasa. Prohibir no reduce el riesgo: lo vuelve invisible. La IA en la Sombra aparece cuando la herramienta oficial es peor que la que cada uno se busca, o cuando no hay ninguna. Por eso es un problema de gestión antes que de seguridad.

Lo que funciona es un método de tres pasos:

1.- Descubrir qué herramientas se usan de verdad.
2.- Clasificarlas: autorizada, pendiente de revisar o no autorizada.
3.- Gobernar con una norma de una página, formación del equipo y revisión periódica.

Y el mensaje al equipo cambia. Hemos pasado de «no subas nada sensible», sino «sube lo que necesites, pero solo aquí». Porque los empleados de hoy van a utilizar todos IA en su trabajo sí o sí, se la des tú disponible, o se la tengan que agenciar.


De todo esto hemos hablado en IronGate, donde además hemos dejado una tabla de diferencias entre una cuenta personal y una herramienta de empresa y el método paso a paso para gestionar el Shadow AI en la PyME que merece la pena leer entero. 
Si queréis saber qué herramientas de Shadow IA hay en los equipos de tu organización, desde IronGate ofrecemos un diagnóstico gratuito para descubrirlas todas ellas. Así que la pregunta que yo os haría hoy no es si tus empleados usan IA, que casi seguro que sí. La pregunta correcta es:

¿Sabes qué herramientas, y dónde están subiendo tus empleados hoy los documentos de la empresa?

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